Desde joven, la Madre Teresa Titos comprendió que su misión evangelizadora pasaba por las aulas. Fundadora de la Congregación Santo Domingo de Guzmán, se propuso un reto audaz para su época: llevar la educación a las niñas pobres, ya que tenían un acceso muy limitado a la formación integral y espiritual en comparación con los varones. Dejó así un legado pedagógico que hoy forma a jóvenes sin distinción.
Para esta mujer profética, educar era mucho más que transmitir datos; era liberar a la persona trabajando su mente, su corazón y sus manos. Creía firmemente en "enseñar a pensar", transformando el razonamiento en una herramienta cotidiana para que el joven no actuara por inercia, sino con plena consciencia de sus actos.
Mediante la instrucción buscaba que el estudiante comprendiera el mundo para mejorar su calidad de vida y fortalecer sus vínculos sociales.
La Madre Teresa valoraba la mente como el centro del perfeccionamiento humano. Exigía del educador una paciencia infinita para cultivar en el joven el gusto por la verdad y la búsqueda interior. Al sensibilizar a los alumnos en lo esencial y en las necesidades del prójimo, los orientaba hacia Dios, a quien definía —en sintonía con los salmos del Rey David— como la esencia misma de la bondad y la dulzura.
La Madre Teresa Titos subraya la necesidad de estimular el cambio en los patrones de pensamiento para fomentar ideas productivas, resumiéndolo en la máxima: “eres lo que piensas”. Partiendo de la premisa de que los pensamientos determinan los sentimientos, se concluye que las emociones son una consecuencia directa de la forma de pensar. Esta idea resuena con la enseñanza del apóstol San Pablo, quien propuso una defensa espiritual no solo como una lucha contra los malos impulsos internos, sino como un esfuerzo consciente por “saturar la mente y llenar la vida con lo noble, lo fraterno, con lo bueno, lo santo, lo espiritual”.
Actualmente, este concepto se conoce en psicología como Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), que postula que el cambio cognitivo (modificar lo que se piensa) es fundamental para alterar las respuestas emocionales. La premisa subyacente es que, con determinación y un enfoque mental renovado, se puede alcanzar el éxito y la plenitud en la vida.
En nuestro colegio, nos embarga un profundo orgullo al ser herederos del legado visionario de la Madre Teresa Titos Garzón, una mujer que hizo de la enseñanza un acto de amor, liberación y fe. Formar parte de una institución cimentada sobre sus valores nos impulsa a vivir con el mismo compromiso y entrega que ella demostró por la educación. Nos sentimos honrados de caminar bajo la luz de su carisma, transformando mentes y corazones para la construcción de un mundo mejor.

Educar la mente, liberar el espíritu: El legado eterno de una visionaria.